Ciutat Vella y viva

A propósito de Viva Ciutat Vella
Hace pocos días leíamos con asombro en una tribuna de opinión un artículo que literalmente hace una burda descalificación del ideario de nuestra asociación: “No se entiende, de ninguna manera, que una única asociación, por lo visto bastante afín al color político del alcalde y, sobre todo, a las ideas regresionistas de sus concejales estrella, haya logrado imponer sus tesis, más bien diría sus doctrinas, a todo un barrio que rebosa vida por los cuatro costados”.
Ya nos gustaría tener ese poder de influir que nos otorga Eloína Iñíguez en su tribuna, pero su argumentario navega sobre sofismas, o como se dice ahora “fakes”, por ello, ademas de darnos por aludidos, nos hemos querido dar el gustazo de dedicarle unas líneas ….

Carta Abierta a propósito del artículo Ciutat Vella y viva de Eloína Iñíguez

Leemos con asombro, el artículo publicado en LEVANTE el 26 de mayo de 2020, en el que arremete contra todo el que se mueve a favor de los residentes en el barrio, (alcalde, algún concejal, asociaciones de vecinos), y quisiéramos transmitirle, con la mejor voluntad, lo siguiente ….

Estimada Eloína 

Para apoyar la causa que defiende (más bares, más terrazas, más coches, EN DEFINITIVA, MÁS MADERA PARA ACABAR DE QUEMAR EL BARRIO,  RESIDENTES Y COMERCIOS INCLUIDOS), debería Vd. de utilizar silogismos (léase argumentos)  que no constituyan sofismas. Y en caso de que no tenga más remedio que acudir a éstos, porque sus creencias o su “aparato” así se lo exija, le rogaríamos algo más de elegancia al utilizarlos.

Pues sus argumentos son del siguiente tipo:

Todos los monos comen plátanos
El hombre come plátanos.
Luego el hombre es un mono.

Esto es muy grave, porque si llegase Vd. a esta conclusión, estaría, p. ej., a favor de que nos encerraran en jaulas. O de la poligamia. O del nudismo.

Dice usted en su escrito que parar el turismo condena a los vecinos a mudarse a vivir a un barrio dormitorio: reducir las posibilidades para el crecimiento económico que ofrecen el turismo y la restauración y condenar a sus vecinos y vecinas a vivir en un barrio dormitorio (Sic erat scriptum!). Veamos este razonamiento-sofisma:

El turismo y la restauración generan crecimiento económico
El crecimiento económico permite vivir a los vecinos
Luego si no hay turismo, los vecinos se van a vivir a barrios-dormitorio.

Disculpe el descaro con el que escribimos esta misiva, sólo comparable al que Vd. utiliza en su artículo, todo él impregnado de esa filosofía que pretende utilizar el “fracking” para sacar petróleo del ya exprimido centro histórico.

La realidad es muy diferente de la que Vd. representa en sus argumentos. A continuación, le ofrecemos sólo siete premisas veraces que deberían bastarle para elaborar razonamientos con honestidad intelectual:

  1. El turismo sin límites claros ahoga actividades comerciales propias del barrio.
  2. Proliferan entonces tiendas de bebidas y objetos de impacto para turistas.
  3. Los pisos turísticos han expulsado a muchos vecinos por la elevación de alquileres. (éstos sí que se fueron a pisos-dormitorio).
  4. En el barrio vive gente que reside y trabaja
  5. Para ello, necesita gozar de un merecido descanso y de un barrio con equipamientos.
  6. El Carmen ESTA DECLARADO ZONA ACÚSTICA SATURADA. ¿Por qué será?
  7. Hay terrazas y actividades que impiden el trabajo y el descanso diurno y/o nocturno

Con estas simples premisas, se puede elaborar un discurso coherente y, tal vez, llegar a conclusiones de funcionamiento del barrio capaces de compatibilizar las necesidades de los residentes con un turismo controlado, de calidad y que permita la función residencial de un centro urbano. Lo que desde luego interesa también al sector de la restauración.

Pero Vd. prosigue incansable con desafueros de similar o mayor envergadura:

El sector hostelero es un reclamo seguro para que la gente se acerque a Ciutat Vella y, de paso, entre en nuestras tiendas, comercios, museos y teatros. Los centros de las ciudades deben ofrecer dinamismo, mestizaje, cultura y sobre todo, vida. Quien prefiera el silencio monacal y la vida reflexiva, debería plantearse cambiar de aires o de actitud en vez de pretender que soplen rachas de tristeza en toda una ciudad.

¡Distorsión interesada de la realidad, con intención de confundir al ciudadano! (cabría preguntarse si esto es delito de “fake” o si puede Vd. escudarse en la ignorancia, en cuyo caso debería tratar de compensar esa limitación): la libertad de opinión es un falso relleno, una farsa, cuando no existe la información objetiva, los datos reales.

¿Por qué el silencio es monacal y por qué lo confunde con el derecho al descanso?

¿Por qué oculta que gozamos de un IVAM, de un CCCC, de un CC La Beneficencia, de un MUVIM?

¿Son tristes y monacales las fallas del barrio, o los actos cívicos o religiosos del mismo?

¿Sabía Vd., que nuestro Jimmy Glass es, tal vez, uno de los mejores clubs de Jazz de Europa, y que no molesta a los residentes porque cumple la normativa de una zona ZAS?

¿Por qué desea que se vaya del barrio el residente que no piense como usted?

Hay mucho peligro, para la razón y para la convivencia, en su escrito. Y, por no excedernos, le sugerimos que, a veces, un poco de silencio viene muy bien para pensar. Pruebe a bajar el volumen del “aparato”.

 

>>> artículo publicado en LEVANTE el 26 de mayo de 2020

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