¡Que restauren los palacios de los Exarch!

Los vecinos residentes y la asociación Amics del Carmen apoya la restauración de los Palacios de los Exarch

Vecindario, comerciantes y Amics del Carme apoyan la restauración de los palacios y la construcción en los solares de su entorno. Todos, ayuntamiento y propietarios, deberían hacer todo lo posible para que este espacio de gran valor patrimonial se recupere lo más pronto posible para la ciudad.

Estos días leemos con asombro y temor que, según el arquitecto de la obra, ahora los palacios corren el riesgo de desprendimientos. Hay que recordar las numerosas denuncias del vecindario: fotografías diarias durante un año de la extracción de escombros sin licencia de obra que dé cuenta de lo que ocurre en su interior.

Por lo tanto, si hay deficiencias estructurales, ha sido porque seguramente han realizado obras ilegales. En diferentes ocasiones la Policía Autonómica, el Ayuntamiento y la Consejería de Cultura ha requerido al propietario entrar para hacer una inspección técnica. Pero la propiedad no lo ha permitido. Es de lamentar que la empresa Lova-Tres no dé ninguna facilidad para obtener la licencia de obra.

Así pues, no es del todo cierto que haya demoras en la obtención de la licencia de restauración de los Palacios o, al menos, no todo es culpa del Ayuntamiento. Fueron adquiridos en el año 2000 y no es hasta 2017 que se presentó el proyecto.

Aun así, el problema de fondo de esta licencia es que contradice el proyecto original. Las 50 viviendas y el parking para residentes que debía construirse, han desaparecido: el proyecto presentado a valoración sólo habla de hoteles y apartamentos turísticos.

El proyecto, tal y como se ha presentado, no se ajusta a las condiciones actuales, ni a la normativa vigente, ni al convenio firmado entre el ayuntamiento y la propiedad. Por ello, el vecindario recomendaría al ayuntamiento una revisión detallada por el perjuicio que causaría al tejido social y comercial tradicional de Ciutat Vella el hecho de incrustar, no un hotel-boutique como se ha dicho alguna vez, sino un verdadero hotel-resort de 10.000 m2 en medio del Centro Histórico.

La tortuosa tramitación de este proyecto durante 15 años, se ve ensombrecida precisamente ahora con la judicialización que planea sobre el Área de Urbanismo del Ayuntamiento de Valencia. Se desconoce aún hasta dónde llegarán las investigaciones pero los actores eran los mismos, estaban ahí en algún momento de la larga tramitación de la UE4.

Los terribles años para el patrimonio urbanístico de Ciutat Vella se vivieron durante el mandato de Rita Barberá como alcaldesa (1995-2015): se derribaron edificios en perfecto estado del perímetro de la UE4, se compraron los palacios de los Exarch por la familia de Julián López y se modificó dos veces el proyecto (2008 y 2012).

Pero fue cuando Alfonso Grau era vicealcalde (2011-2015), que se modificaron las normas urbanísticas (PEPRI) para adaptarlas al proyecto presentado por el propietario de los solares. Esta desprotección del Patrimonio Cultural catalogado como BIC no hizo saltar ninguna alarma en el PP cuando gobernaba ni al PSPV en la oposición.

La asociación de vecinos y comerciantes Amics del Carme recuerda que la denuncia al proyecto de la UE4 y los solares anexos a los palacios de los Exarch, se realizó en 2017 junto a OTRAS ENTIDADES vecinales: la asociación de vecinos del Mercado “la Boatella” , la asociación de vecinos de Velluters “el Palleter”, la asociación de vecinos del Barrio del Carmen y la Coordinadora de Asociaciones de Ciutat Vella. Además, hay tres informes de entidades consultivas de la Generalitat Valenciana en materia de Patrimonio Cultural que evidencian que el proyecto destruye patrimonio catalogado como BIC.

A todos nos gustaría ver los Palacios de los Exarch restaurados, y los solares contiguos con viviendas para vecinas y vecinos, tal y como era el proyecto original antes de enmarañarse. Pero las recientes declaraciones de la empresa promotora Lova-Tres, aprovechando las obras de la plaza de Brujas y la ocupación de los solares, parecen más orientadas a intimidar al Ayuntamiento que a resolver los puntos negros de un proyecto que insiste en la turistificación del barrio en lugar de recuperar vecindario, patrimonio, comercio de proximidad y hacer más habitable Ciutat Vella.

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