Ni hotel boutique ni respeto por el patrimonio

El proyecto de los palacios de los Exarch esconde el destrozo de patrimonio urbanístico

Vaya por delante que el vecindario querría ver estos edificios restaurados como se merecen, para recuperar la dignidad que han mantenido durante siglos en del barrio del Mercat. Pero no a cualquier precio.

La conversión de los nobles palacios de los Exarch en hotel esconde una actuación urbanística que vulnera la Ley 4/1998 del Patrimonio Cultural Valenciano desde los inicios de la tramitación del proyecto en 2005, y varias vicisitudes sobre su consideración patrimonial.

La empresa de telas Julián López compró los palacios hace 20 años. De hecho, los cedió para la Bienal de Arte de València en 2003. En 2005 presenta un proyecto de reurbanización de la Unidad de Ejecución número 4 (UE4) sobre una serie de solares entre las calles de Belluga, Boatella, Carda y Valeriola, sin incluir los Palacios del Exarch. Se proyectaba la construcción de 50 viviendas residenciales plurifamiliares y un aparcamiento vinculado a los residentes.

El proyecto se modifica varias veces hasta 2016, cuando se aprueba definitivamente. Incluso se cambia la normativa del PEPRI para ajustarla al proyecto presentado por Julián López.

Un año después, y ya iniciada la tramitación de PEP-Ciutat Vella, un Plan Especial dirigido a proteger el patrimonio cultural del centro histórico de València y a unificar los diversos Planes Especiales, la Concejalía de Urbanismo anuncia una moratoria para hoteles y apartamentos turísticos. Es en este momento que se solicita una licencia urbanística para construir en los solares de la UE4 y para rehabilitar los Palacios, con el fin de usarse todo como hotel y apartamentos turísticos. Esta solicitud no se ajusta a normativa porque incluye unos edificios que no estaban en el perímetro de la UE4 conforme se había tramitado.

El concejal de Urbanismo, Vicent Sarrià, defendía el proyecto públicamente calificándolo de Hotel Boutique y de gran inversión, frente a la denuncia que Amics del Carme presentaba por la baja protección patrimonial que tenían los palacios y la modificación urbanística que presentaba el proyecto de la UE4.

Promovimos la calificación de Bien de Interés Cultural (BIC) de los Palacios y la protección de la trama histórica de las calles limítrofes, con informes favorables del Instituto de Restauración del Patrimonio de la Universitat Politècnica de València, del Consell Valencià de Cultura, del departamento de Historia del Arte de la Universitat de València y de la Academia de Bellas artes de San Carlos.

Con estos informes y un estudio histórico-artístico de investigación inédito que entregamos en el Ayuntamiento de València, la concejala de Patrimonio y Recursos Culturales presentó a la Junta de Gobierno Local, y a la Consellería de Cultura, la petición de iniciar los trámites para declararlos Bien de Interés Cultural. Esta propuesta no prosperó por la negativa del regidor de Urbanismo, quien se atribuía la competencia. Sin embargo, se declararon Bien de Relevancia Local (BRL), con la negativa del propietario a catalogar algunos elementos históricos importantes como, por ejemplo, la segunda cocina de azulejos seriados del siglo XVIII.

La certeza de este caso es que las cuatro instituciones consultivas de la Generalitat Valenciana en materia de Patrimonio Cultural, han defendido el mantenimiento de la trama urbana histórica alrededor de los Palacios y que no se ha modificado desde la Edad Media. El propietario pretende modificar cinco calles del centro histórico para crear 2 plazas públicas, pero que se quedarán rodeadas de la zona se explotación terciaria hotelera. Un ejemplo perfecto de privatización del espacio público.

Además, la planificación urbanística incluye una tipología de nueva construcción que contrasta claramente con las edificaciones de los alrededores, propias del centro histórico, porque incluye un pasaje entre la nueva plaza cuadrada de la calle de los Exarch y la calle de los Valeriola. En València, estos pasajes no son propios de la arquitectura local.

El ayuntamiento no puede hacer oídos sordos al clamor del vecindario que pide el mantenimiento del patrimonio cultural de Ciutat Vella y de la calificación de suelo residencial por el estado agónico en que se encuentra Ciutat Vella: la excesiva presión turística está despoblando el centro histórico, y permitir que 8.000 m² pasen de residencial a hotelero, es ahondar más en la terciarización del centro histórico y en su transformación en un parque temático sin residentes.

Ver en Valenciano


Tal vez también te interese