El Ayuntamiento no cumple con la ZAS de Ciutat Vella, y este es un ejemplo

El 7 de junio de 2018 solicitamos la caducidad de la licencia de un bar de la calle Virgen de la Misericordia dado que entonces llevaba cerrado más de un año, en concreto desde fallas de 2017.

Un local que protagonizó numerosas quejas vecinales por molestias de todo tipo: ruidos, incumplimiento horario, ambientación musical, etc., etc,

La ZAS del Carmen dispone que el ayuntamiento debe hacer un seguimiento de las licencias para tramitar, entre otras, la caducidad de las licencias en caso de cierre superior a 6 meses con la finalidad de reducir el número de locales en el barrio.

El local, 6 años después sigue cerrado y con el cartel de que se alquila tal como muestra la fotografía adjunta:

Esta mañana hemos recibido la resolución del Servicio de Actividades del Ayuntamiento de Valencia por la que se resuelve desestimar la petición de caducidad solicitada por Amics del Carme.

Esta resolución es un vivo ejemplo de la nula voluntad del ayuntamiento de aplicar la normativa de la ZAS del Carme y por consiguiente de defender la salud y tranquilidad de los residentes.

Resulta sorprendente que entre los argumentos para desestimar la petición se ignora totalmente la existencia de una ordenanza (la ZAS) que obliga al ayuntamiento a tomar en consideración el alto nivel de contaminación acústica existente. Ni si quiera se menciona!

Como tampoco se menciona que Amics del Carme presenta este escrito hace ahora casi 5 años.

Pero lo más sorprendente (y devergonzado) es el argumento desestimatorio.

Como se puede leer en la sentencia que se cita en la resolución, se dice que la caducidad no opera de forma automática a los 6 meses de inactividad, sino que requiere un acto formal y una motivación ponderada. Pues claro que sí!

Pero qué han ponderado aquí? La norma ZAS desde luego que no!, pues ni se cita.

Me he tomado la molestia de consultar el expediente E-03901-2018-001174 del Servicio de Actividades donde constan los documentos de tramitación y son aún mas desvergonzados. Evidencia la mala fe con que ha sido tramitado, la mala fe de quien instruyó el expediente, y la de  los responsables políticos que lo inspiran.

Constan en el expediente hasta cuatro requerimientos a la policía local para que verifique si el local está en funcionamiento. El Primero en 2018 y el ultimo en 2022 y en todos ellos la policía ratifica su inactividad, incluso en el último parte, el agente le viene a decir que se ratifica en lo ya informado con anterioridad, y que ya vale de dar la brasa.

Consta también en el expediente un supuesto contrato de arrendamiento y transmisión de la actividad a terceros, un contrato que o bien era falso o bien nunca se materializó.

Cual es el fundamento entonces para desestimar una petición?

Pues al parecer la mera declaración del propietario de la licencia de querer continuar la actividad.

Para nuestros (i)responsables políticos vale más que un hostelero diga que quiere seguir dando la tabarra, que hacer cumplir una norma que les obliga a reducir esa actividad en el Carme por exceso de ruido y saturación de locales.

Este hecho es muy grave por lo que significa de abuso del derecho y porque evidencia que de nuevo la tramitación de los expediente en el área de actividades se mueve en la zona oscura en la que los trámites se eternizan, los papeles se pierden y las denuncias no llegan a ninguna parte.

Amics del Carme tiene mas de una docena de solicitudes de caducidad en ese oscuro limbo. Y otras tantas solicitudes para que nos acrediten cuando y a quien se concedió una determinada licencia.

También hemos solicitado saber qué pasa con un pub de la calle Corona y con las denuncias vecinales por molestias, ruido y agresiones y tampoco nos contestan. Igual lo hacen dentro de otros 5 años, como en este caso, para darnos con las puertas en las narices.

Pedro esto, no solo ocurre en el Carme, también en Juan Llorens hay vecinos que nos dicen que sus denuncias no se tramitan, en Plz Honduras no hace mucho se enteran que había quien ni pagaba las tasas de ocupación del espacio público y ni siquiera le han sancionado por ello.

El Servicio de Actividades ha vuelto al lado oscuro ante la incompetencia −o  aquiescencia, no sabemos−, de su muy ecológica e (i)responsable regidora.


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